Cuando se firma un contrato con un operador telefónico o cualquier otra empresa de telecomunicaciones debemos analizar todas las clausulas que tiene para estar bien informados sobre los servicios que nos ofrecen y en que condiciones.

Una vez que están analizados de forma correcta todas las clausulas que vienen incluidas en los contratos, el usuario está también protegido ante las posibles modificaciones que los operadores quieran hacer de ésta en un futuro.

Cualquier modificación de las condiciones firmadas que se modifique deberán ser debidamente comunicadas al abonado del servicio con una antelación mínima de 30 días. En este plazo, el usuario tiene derecha a darse de baja sin ningún tipo de penalización por cambio de condiciones al no estar de acuerdo con las modificaciones.

Según la normativa vigente, se indica claramente que el operador esta en la obligación de informar a los usuarios de su derecho a efectuar la baja sin personalización alguna por la modificación del contrato firmado.

Por otra lado y más allá de la modificación de las condiciones contractuales, la normativa que rige los servicios que prestan las operadoras también prevé otros supuestos en los que se puede producir la extinción de los contratos firmados

Entre los casos más frecuentes por los que se puede finalizar un contrato están los siguientes:

  • El retraso en el pago por parte del usuario por tiempo superior a tres meses
  • El incumplimiento de las condiciones contratadas por el usuario.